

Este fin de semana, después de la visita a varias tiendas Converse, logramos con mis chicos, hacernos de un par de All Star para cada uno de ellos.
Quizá ustedes no entiendan el significado y emoción de un padre (de la segunda edad), ante la solicitud de sus críos: Pichi ¿nos compras unos chapulines para navidad?, ¿Si?
Y es que para poder explicárselos, tengo que regresar a la Bethania hallá por 1986. El Breakdance era la ley en la mayoría de las colonias de la periferia urbana. Todos y digo todos, queríamos llevar en los pies un par de All Star. Y es que estos tenis, a penas si se podían conseguir aquí en Guatemala, los suertudos tenían parientes mojarras en Los Yunais, y de allí se los enviaban.
Yo recién iniciaba mi vida economicamente activa, y en ese diciembre del 86, intente recetarme un par de All Star. ¡Fracase!... :( Apenas si llegue a conseguir 50 quetzales, los cuales únicamente me alcanzaron para comprarme unos tenis algo parecidos marca Wilson.
Así que imaginense la sonrisa de satisfacción, al ver a mis tres peques con sus respectivos chapulines. ¡Yeah!
*Posdata: Obviamente y en la medida que la vida me lo ha ido permitiendo, yo también me he ido comprando unos cuantos de esos chapulines...
